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sábado, 3 de octubre de 2009

LA HISTORIA DE LOS REMEROS Y EL TIMONEL


Anonima. Encontrada en internet pero muy interesante para entender un equipo.


Esta historia tuvo lugar hace no mucho tiempo, y tiene como protagonistas a un grupo
de remeros y su timonel.
Un día un patrón de barco de carreras a remo decidió hacer una tripulación y contratar a un timonel y 10 remeros para que llevasen su barco, este patrón cedió la dirección del barco por completo al timonel, y este se encontró con un equipo de remeros maravilloso. Quizás no eran los más fuertes, ni los más técnicos, pero percibió que todos tenían un corazón grandísimo y unas ganas inmensas de remar desde su juventud. El timonel llevaba ya muchos años dirigiendo barcos, y pocas veces fallaba en sus intuiciones, y esta vez estaba seguro de lo que veía. Tenía la mejor de las tripulaciones que podía tener para el tipo de barco en el que iban a navegar y en el tipo de competiciones en que iban a participar. Además, el patrón desde el primer momento le dejó claro que el objetivo para esa tripulación era formarse, aprender y hacer el mejor papel posible, ganando o perdiendo carreras, pero siempre creciendo como EQUIPO.
Poco a poco empezaron a entrenar y prepararse, y vio que lo que había intuido era una firme realidad, ese grupo de remeros era muy singular, y le hacía volver a vivir cosas como timonel que hacía mucho tiempo que no experimentaba. Las semanas y los meses fueron pasando, y fue conociendo mejor a los integrantes del grupo, de manera que más o menos iba sabiendo las inmensas virtudes de la mayoría, y los muy pocos y pequeños defectos de los que adolecían.
Pero un día algo empezó a enturbiarse, en una carrera tonta, varios de los remeros se hicieron daño y no pudieron seguir remando, otro de ellos intento remar por los demás arrastrando el barco a la deriva, otro decidió que no remaba porque aquello era insalvable e iba a encallar contra la orilla irremisiblemente… El timonel se desespero a gritarlos, intento por todos los medios que se coordinasen y remasen todos a la vez, el gran secreto de esa tripulación, remar en EQUIPO, pero por mucho que gritaba, por mucho que les decía lo que debían hacer, no le escuchaban, o no le entendían. El barco se salvo por los pelos, pero el timonel vio que aquello era un problema y empezó a analizar uno a uno a sus queridos remeros:

1. Tenía a uno de los remeros más creativos de la competición, él sabía leer como
nadie donde estaban las corrientes, donde había que girar para ganar unos metros
a los contrarios, pero se ofuscaba contra su remo y se peleaba con él, de manera
que malgastaba sus fuerzas contra su herramienta, y no podía aprovechar todo lo
inmensamente bueno que había dentro de él.

2. Tenía otro remero que era muy técnico, sabía todo lo que debía hacer en cada
momento, pero en el momento que veía que otro barco les adelantaba, o que sus
paladas no daban el resultado por él esperado, desesperaba y dejaba de remar,
con el consiguiente perjuicio para sus compañeros y para su esfuerzo.

3. Otros dos de los remeros eran pura voluntad. No eran los más técnicos, pero su
corazón llegaba allí donde no llegaba su conocimiento del mar. Muchas veces
esa fuerza que derrochaban les traicionaba y les hacía malgastar con rabia sus
energías porque el barco no tomaba la dirección que el timonel deseaba.

4. Había un remero que se había hecho daño una vez y nunca había vuelto a ser el
mismo. El timonel sabía que era un remero muy bueno, pero desconocía porque
Había pasado eso y qué hacer para hacerle ver que podía volver a remar igual de
bien que siempre, ya que su gran capacidad de lucha en circunstancias difíciles
había desaparecido repentinamente, cosa que el timonel no entendía y quería
ayudar a resolver.

5. Tenía otro par remeros que eran puro trabajo, pero no eran muy afortunados con
sus paladas. Aun así, en muchas ocasiones su trabajo sin descanso y sus
pequeñas contribuciones con acierto siempre habían conseguido que el barco
ganase esos poquitos nudos de más de velocidad suficientes para ganar una
carrera. Para el timonel eran importantísimos como los demás.

6. Otro remero era nuevo y no sabía todavía muy bien cómo comportarse. Sus
compañeros en un principio le ayudaban, pero luego, ante su incomprensión,
dejaron de ayudarle. Él quería ayudar dentro de sus posibilidades, que eran
muchas, pero no le dejaban ni le ayudaban a hacerlo, con lo cual estaba perdido
y confundido, haciendo sin querer a veces mal las cosas, porque simplemente el
timonel no podía dedicarle todo el tiempo que necesitaba, y sus compañeros en
vez de ayudarle, se quejaban de él.

7. Otro remero era la creación en persona. Sería un muy buen futuro timonel y un
remero de lujo si conseguía concentrarse en lo que hacía. Salvo ese pequeño
problema de concentración, era una fuente de inspiración y concordia para el
resto de la tripulación.

8. Y otro de los remeros era de los más fuertes sin duda. Había veces que su
empuje se notaba tanto que quería mover él solo el barco, con dudosos
resultados a veces… y con la incomprensión de sus compañeros remeros, que
creían que él les tiraba su trabajo por la borda, cuando este remero lo único que
quería era que el barco avanzase lo más rápido posible.

Con esta situación el timonel había intentado organizarlos en repetidas ocasiones,
les había dicho como funcionar, como remar, como trabajar en EQUIPO, pero él
veía que las condiciones individuales de cada uno empezaban a primar sobre lo que
él les contaba. En una regata, el barco terminó finalmente encallando. Fue algo horrible, un cúmulo de desgracias, puesto que todo lo que podía salir mal salió. Los remeros, llevados
por la desesperación empezaron a reprocharse cosas, cuando realmente ellos 10 eran
los únicos que con su trabajo podían sacar el barco de aquel banco de arena. La meta
no estaba lejos, y trabajando todos juntos podrían ser capaces todavía de alcanzarla,
pero si se olvidaban de trabajar juntos y hacían la guerra por su cuenta no irían a
ningún lado.
El timonel gritó y gritó, ordeno y ordeno, se desespero, lucho por que le entendiesen,
pero el resultado fue infructuoso, y veía como el barco se hundía cada vez más en
ese banco de arena. Lo que más le dolía al timonel es que él había visto a ese
EQUIPO superar dificultades inmensamente mayores, y que ahora, ante ese
pequeño escollo, no eran capaces de organizarse, coordinarse y marchar hacia
delante. No hablaban entre ellos, sino que esta vez preferían gritarse, y claro esta,
nadie se entendía. Parecía que hablaban diferentes idiomas.

Pero llego el momento en que el timonel dijo basta. Y paro, y les dijo que por favor
hablasen y se comportasen como lo que eran, un EQUIPO, y que remasen todos en
la misma dirección en función cada uno de sus diferentes posibilidades, que para ese
EQUIPO resultaba que eran complementarias!
En ese momento el EQUIPO estaba completo, y él les miró a los ojos viendo ese
brillo que el primer día le había hecho creer firmemente en ellos. Sabía que podían
superar este problema, y que lo iban a hacer, pero la duda que a él le surgía es si
ellos eran realmente conscientes que al timonel poco le importaba llegar el primero
o el cuarto a la meta siempre que su EQUIPO estuviese a gusto y disfrutase con
cada golpe de remo. Y ahora él veía que no era así, que los remeros le miraban
confundidos y sin saber muy bien que hacer, aunque presentía que la solución se
acercaba, que los remeros por fin iban a volver a ser un EQUIPO y empezarían a
adelantar posiciones en la carrera, puesto que todavía no había nada perdido, puesto
que simplemente con volver a remar TODOS juntos, el barco volvería a salir hacia
delante…
Pero bueno, eso es otra historia, y os la contaré más adelante, puesto que todavía
está por escribir, y sus protagonistas tienen estas páginas ahora mismo entre las
manos y decidirán en breve qué camino seguir: O quedarse encallados y abandonar
el barco, o remar mas fuerte todavía, todos a una, y conseguir salir de allí, llegando
en la posición que sea, pero llegando a la meta, que no es otra que convertirse en un
EQUIPO…

domingo, 20 de septiembre de 2009

EL DEPORTE COMO UNA FACETA MÁS EN LA EDUCACION DE LOS JUGADORES



En España solo hay en ACB una media de 4.8 jugadores españoles y un total de 371 jugadores en LEB. Eso nos da un dato del 60% del total de jugadores de esta categoría y en ACB un 39%. Esto es solo un dato, pero bastante revelador. Todo jugador que empieza a jugar y con el su entorno cree que va a terminar jugando en la elite, pues como se va el dato es bastante desalentador. Entonces creo que deberíamos a la hora de entrenar a un grupo pensar en muchos otros factores y no solamente el técnico.
Lo primero que tenemos que pensar a la hora de ser entrenadores es cuál es nuestra influencia en los jugadores que el club y a su vez a los clubes los padres nos dejan durante una hora y media tres dias a la semana. Esto nos da una responsabilidad en la educación de los jugadores que pasan por nuestras manos en los años que estamos entrenando, que a veces no pensamos lo suficiente.
A un entrenador le pedimos que tenga los máximos conocimientos técnicos y tácticos del deporte que va a enseñar (evidencia), pero pocas veces nos ponemos a pensar en los siguientes puntos y que pueden y deben ser tan importantes como los otros.
Los puntos son los siguientes:
1. Que conozca las características psicosociales más relevantes de los chicos que entrenan.
Evidentemente para el/la entrenador/a, debería ser primordial saber dónde y a quien está entrando. No es lo mismo entrenar en un colegio, que en una clase extra escolar ó en un club, en el que nos piden llegar a los más altos objetivos de la categoría que entrenemos.

Todas estas cosas nos darán una idea de las necesidades de nuestro equipo. Podemos fallar deportivamente, por no saber que tenemos que enseñar a nuestros jugadores. No solemos tener en cuenta los jugadores que se tienen. No nos paramos a pensar en su edad biológica y cronológica. Esto es esencial a la hora de entrenar un grupo, ya que solemos equivocarnos en entrenar filosofías y fundamentos en categorías equivocadas. Queda claro entonces que todos los jugadores son DIFERENTES, UNICOS e IRREPETIBLES. Esto nos obliga a que les conozcamos con máxima seriedad y en una relación muy profunda.

2. Disciplina y Educación.

La disciplina es una palabra tabú en los últimos años en todas las partes de la educación de los/as niños/as, parece que todo se puede hacer sin disciplina o al contrario que la disciplina se tiene que imponer de cualquier forma. Eso no es así, tendremos que hacer una mezcla de ambas e intentar consensuarlas.
La disciplina siempre hay que hacérsela cumplir a nuestros jugadores/as, por el bien general del equipo. Para que la disciplina surta el efecto esperado debemos ser nosotros los entrenadores los primeros en cumplirla, para dar ejemplo y así convencer a todo el grupo de su importancia. Esta es la faceta de la educación que será mas importante para ellos a los largo de su vida escolar, deportiva y profesional. LA RELACIÓN ENTRENADOR – JUGADOR SE BASA EN UN MUTUO RESPETO.


3. Un medio para conseguir personas mas :

a. Tolerantes y respetuosos.

Tenemos que conseguir que los niños/as se toleren y respeten, sean de donde sean. Da igual su forma de vestir, etnia ó aspecto físico. Aunque todo esto ya se sabe, pero normalmente cometemos el error de expresar en alto consideraciones hacia los niños que aunque inténtentemo que no sean descalificantes, seguro que en el algún momento llega a los jugadores. Estos al final acabarán usando la consideración desfavorable en contra del/la compañero/a. Debemos conseguir que entre todos se defiendan y comprendan, para que la descalificación se meta entre ellos, que no deben permitir que compañeros se metan entre ellos.

b. Afán de superación.
Todo entrenador tiene que tener afán de superación, si no sería imposible transmitirlo. Hay que conseguir que el jugador/a no se conforme con hacer lo que sabe y nada más. Con esto llegara el aburrimiento y el estancamiento del jugador/a. Hay que hacerle atractivo lo difícil, que de un paso más en su aprendizaje. Para que esto sea posible hay que combinar siempre lo que saben y lo que van a ir aprendiendo diariamente. Con esto lograremos que el/la jugador/a se sienta más confiado/a.

c. Esfuerzo.

“Todo en esta vida se consigue con esfuerzo y sacrificio”. Para que esta frase (de todos/as conocida) sea haga efectiva con nuestros/as jugadores/as, tenemos que hacer ver al jugador/a que aunque puedan jugar poco en determinados momentos, se tendrá que esforzar al máximo cada día para poder jugar más. No siempre podremos darle el premio de jugar más, aunque se esté esforzando al máximo. Cuando esto ocurra tendremos que tener “argumentos” para explicarle porque no se ha producido lo que el/la jugador/a esperaba. Debemos conocer su nivel, para así saber si se está esforzando lo suficiente. Si esto no lo vemos no estaremos siendo justos con ellos/as y perderemos “CREDIBILIDAD”

d. Cooperación.

En el baloncesto debemos enseñarles a ver que todo se realizar con cooperación.
-Tu metes la canasta por que el té ha hecho un bloqueo directo, porque yo te he hechoun bloqueo indirecto etc...
-No nos ha metido esta canasta porque tú has ayudado al que entraba al aro.
-Hemos cogido el rebote porque todos/as habéis cerrado el rebote.

Si nos damos cuenta todo es cooperación. Sin esto no conseguiremos ayudarle a que en el futuro todo lo que hagan sea en grupo y unión de todos/as.

e. Confianza.
Es importante que toda persona tenga confianza en todo lo que hace. Pero eso tenemos que fomentarlo nosotros los entrenadores. Debemos dar refuerzos positivos en todo lo que hagan bien ó medio bien e intentar minimizar lo que no hagan bien, pero deben de saber por medio de la corrección lo que hacen mal. Eso si en caso que tengamos que magnificar algo que sea lo positivo y no lo negativo.

f. Autoestima.
Lo que hagamos en el apartado de la confianza tendrá reflejo en la autoestima. Por lo general una persona que no tiene mucha confianza en lo que hace tiene la autoestima muy baja. Por eso la importancia de los refuerzos positivos en todas las edades, pero hay que poner especial “énfasis”, en las edades mas tempranas.

Todos estos puntos los tiene el baloncesto, pero llevado de una forma diferente de cómo lo llevamos a veces. Debemos de pensar más en los/as jugadores/as que en nuestros éxitos individuales. Que estos éxitos si llegan, sean conjuntamente con nuestros/as jugadores/as y no a costa de ellos/as.
4. Coherencia.
Deberemos tener coherencia con todo lo que hagamos, ya que los/as jugadores/as no lo van a pedir. No podemos decir una cosa y hacer la contraria, ellos/as están atentos a todas estas cosas y no lo recriminarán en cuanto vean que no se cumplen ó que se actúa de distinta forma con unos/as que con otros/as. Recordar que son niños/as y no cosas que se pueden manipular. Lo que ellos vean en nuestra coherencia, seguro que se les quedara grabado, en una parte importante de su desarrollo.

5. Fomentar hábitos de vida sana.
Esta bonita frase que vemos anunciada en todos los sitios, no debemos dejarlo a un lado. Por ejemplo ante la lesión de nuestro/a mejor jugador/a ¿que hacemos?. Le hacemos jugar aún cuanto el dice (o el padre) que ya está recuperado ó le esperamos a que el médico del club nos de el alta y esperemos que este/a jugador/a haya cogido la forma y no tenga posibilidades de volver a recaer. Todos en algún momento hemos hecho alguna barbaridad de esta, pero deberíamos controlarlo. A la larga esto traerá problemas físicos y mentales a nuestros jugadores.
6. Utilizar medios para fomentar la unión del grupo de jugadores/as.
Tenemos que tratar de usar todos los medios que el club o colegio nos proporcione para que los/as jugadores/as tengan cosas en común, por medio de las diferentes actividades deportivas que tendrán que compartir. Esto nos dará como resultado, que a lo mejor no van a ser más amigos, pero al tener cosas que han realizado juntos, será más fácil la convivencia.
Por ejemplo el año pasado todo, los equipos de escuela fueron a visitar la Fundación Pedro Ferrándiz, esto nos puede dar un inicio de cohesión. Este año vamos a intentar además de la Fundación Pedro Ferrándiz, el poder visitar el museo de Cosmo Caixa situado en Alcobendas. Luego dependiendo de la edad habrá diferentes formas de hacer “piña”: por ejemplo salir a comer a un burguer o algún sitio en el que todo el grupo se haya puesto de acuerdo. Puede ser un objetivo que tenía el equipo y que se ha cumplido (largo plazo), hacerlo por ganar un partido ó por la celebración de un cumpleaños.
Las CONDICIONES en las cuales el/la jugador/a entrena activamente, aprende y compite, influyen en su desarrollo, adquisición de experiencias y capacidad de análisis.

7. Hacer del deporte un medio, no un fin.

Lo importante es que logremos hacer primero personas y luego con esta premisa llegarán a ser buenos jugadores. Recordar lo que se ha dicho al principio, “una muy pequeña parte de los jugadores que se inicia en el baloncesto logra llegar a la elite”. Entonces intentemos formar jugadores que tengan mejores hábitos sociales e ideas claras con respecto a su vida sin baloncesto.

8. Usar palabras y medios adecuados a la edad que entrenamos.
Es importante que usemos expresiones y frases para dirigirnos a ellos/as, acorde a la edad del grupo que tenemos. Tenemos que tener cuidado con las expresiones para dirigirnos a nuestros jugadores/as, ya sean porque unas son altisonantes y otras son despreciativas hacia ellos/as mismos.
Primero porque según los tratemos a si nos trataran. Segundo como nosotros no respetemos a algunos/as de nuestros/as jugadores/as, entre ellos/as no se respetaran y como niños o adolescentes que son, harán uso de cualquier cosa que se puedan echar en cara, para quedar uno por encima del otro y crear malestar. Para eso tendremos que estar siempre presentes y poder corregir cualquier acción inadecuada hacia los/as compañeros/as de otros integrantes del club.
9. La importancia que tiene la observación del grupo.
Hay que ver los diferentes niveles de aprendizaje y la orientación del entrenador hacia los jugadores/as para una concreta observación del grupo. Es importante que tengamos claro ya sea por mediación de test a principio de temporada, o por medio de la visualización de los entrenamientos que nivel tienen nuestros jugadores/as.

Esto nos dará equivocarnos lo menos posible en la exigencia a los niños/as y con ello tendremos menos fracasos. Tenemos que observar cómo están nuestros jugadores/as y saber MOTIVAR al jugador/a para la formación y desarrollo del juego individual a través del juego colectivo. Un jugador motivado como de todos es sabido es más fácil para “exprimirle técnicamente”, todo lo que tiene.